Medicina Interna

El acebo de conocimientos incluidos en la medicina interna es extraordinariamente amplio. El internista debe saber enfocar el diagnostico, diferencia del paciente que se presenta con síntomas comunes como: pérdida de peso involuntaria, fiebre de origen desconocido, fiebre del viajero, dolor torácico, disnea, tos , hemoptisis, síncope, edemas, dispepsia, vómitos, dolor abdominal, diarrea, ictericia, ascitis, delirio, cefalea, focalidad neurológica aguda, convulsiones, pérdida de visión aguda, mareo y vértigo, alteración del nivel de conciencia, caídas en ancianos, artralgias/itis, dolor músculo-esquelético regional, debilidad muscular, erupción cutánea generalizada, púrpura y purito generalizado. También maneja las  enfermedades más prevalentes del ámbito hospitalario y debe conocer las indicaciones, contraindicaciones, posología e interacciones de los  principales grupos farmacológicos.

Para la adecuada atención, el paciente será atendido por los médicos de la especialidad a través de: urgencias médicas, consulta externa presencial y video-consulta.

El internista debe ser competente en la interpretación de pruebas de laboratorio, imagen o funcionales, obtenidas como parte  de la evaluación diagnóstica de los procesos patológicos mencionados con anterioridad. Poseer estas habilidades técnicas y de  interpretación son consustanciales al quehacer diario del internista:

  • Hemograma, bioquímica básica, pruebas de coagulación y urinálisis
  • Electrocardiograma
  • Radiografía simple de tórax
  • Gasometría arterial y pruebas funcionales respiratorias

Procedimientos técnicos con finalidad diagnóstica o terapéutica e interpretación:

  • Medida de la presión arterial y evaluación del pulso paradójico
  • Reanimación cardiopulmonar avanzada
  • Fundiscopia directa
  • Pulsioximetría y oxigenoterapia
  • Toracocentesis diagnóstica y terapéutica
  • Punción lumbar
  • Artrocentesis de rodilla